3 Tips para descubrir el impulso que te hace falta...

¿Alguna vez has sentido que quieres empezar con algún nuevo plan o meta y por más que intentas no lo logras?

A mi me ha pasado, varias veces me he propuesto hacer ejercicio, aprender un nuevo conocimiento, cambiar un hábito o conducta poco adecuada o tal vez adquirir una nueva habilidad, pero siempre el típico, “no tengo tiempo”, “estoy muy cansado(a)” o “la vida no me da”. No siempre se trata de que nos demos el tiempo para hacer todo aquello que hemos pensado, en mi caso, me di cuenta que eran algunos aspectos inconscientes que permití que tomarán de mi tiempo, atención y dedicación para justamente no asumir la responsabilidad del cambio o de lo que quería realizar. Así que en esta entrada me gustaría compartirte las 3 señales de la evasión que al identificarlas me dieron y te darán la posibilidad de ser consciente de éstas, modificarlas para que dejen de representar un obstáculo en tú camino y al emprender tus nuevas metas.


Señal 1: “No tengo tiempo”.

Una de las causas del pensar o creer que no disponemos de tiempo, puede ser cuando en nuestro actuar diario solemos tomar indirecta e inconscientemente las responsabilidades de otros, comenzamos por dar nuestro tiempo, atención, dedicación y esfuerzo a personas o situaciones donde más que ayudarlas terminamos resolviendo sus propias problemáticas que no permite tomarnos el tiempo y la atención para llevar a cabo lo que nos proponemos para con nosotros mismos.





Ejemplo:

Un compañero de trabajo te pide apoyo en la presentación que está elaborando y de la cual es el encargado.

Compañero de trabajo: “¡Hola! ¿Me puedes ayudar con la presentación?”

Tú: “Si, revisémosla juntos para identificar mejoras.”

Acto seguido: Llevas 1 hora haciendo modificaciones en la presentación de tu compañero, mientras éste se la pasa contestando mensajes en su celular y lo que te pudo haber llevado escasos 20 minutos de revisión para apoyar a tu compañero, te diste cuenta de que terminaste resolviendo la problemática de tu colega ya que la responsabilidad de que la presentación quedará terminada y de forma adecuada le correspondía a él.


Es importante tener en cuenta la diferencia entre ayudar y resolver, cuando ayudas presentas alternativas al otro que le permitan echarse la mano a sí mismo para la resolución de sus circunstancias; cuando resuelves estás llevando a cabo las responsabilidades que les correspondían a otro en la situación en cuestión. Procura poner más atención en tus respuestas cuando alguien te pide apoyo, ¿Estás ayudando o resolviendo por/al otro?

Señal 2: “No tengo dinero / Es que cuesta dinero”.

Solemos tener la expectativa de que, para emprender actividades u objetivos nuevos, se requiere de cierta cantidad monetaria a invertir porque sin ello no podremos levarlas a cabo. De alguna forma es probable, pero no necesariamente en todos los casos la falta de recursos económicos puede representar una negativa total para la realización de lo que queremos.

Existen diferentes alternativas gratuitas en línea o de manera presencial que podemos aprovechar, incluso también considerar la posibilidad de pedir apoyo a conocidos, familiares y amigos o crear una comunidad con los mismos intereses para poder realizar tu meta.


Ejemplo:

Tienes la intención de comenzar a hacer ejercicio para cuidar más tu salud, pero tu expectativa es realizarlo en gimnasios como tus amigos o compañeros de trabajo y las membresías de éstos salen de tu presupuesto.


Acto seguido: Podrías considerar diversas alternativas como buscar parques o camellones cercanos a tu domicilio para comenzar con una rutina de acondicionamiento físico sencilla. Otra opción es realizar ejercicios de bajo impacto siguiendo algún tutorial o rutina en línea en casa.


De esta manera, puedes seguir con lo que te habías planteado ya que lo importante es darte la oportunidad de abrir la mente, y al mismo tiempo, el margen de tus alternativas para que la intención que tenías en un principio pueda seguir teniendo cabida. Así, la diferencia entre la expectativa y la intención nos permiten darnos cuenta de que a veces las expectativas que tenemos por nuestras propias creencias nos limitan en diversos aspectos para poder emprender cosas nuevas.

Señal 3: “Y si no soy bueno(a) en ello”.

A veces el realizar cosas nuevas o que desconocemos pueden implicar un miedo basado en una sensación de desconfianza sobre nosotros mismos relativo a si seremos capaces o no de llevarlo a cabo como se espera de nosotros y es bajo esta creencia que sustentamos ese miedo y no nos permitimos demostrarnos a nosotros mismos si realmente tenemos o podemos adquirir dicha capacidad o no.


Ejemplo:

En tu trabajo te están ofreciendo una mejor posición y te preguntan si deseas tomar esta alternativa dentro de tu carrera profesional en la compañía donde te desempeñas.


Acto seguido: Pides tiempo para reflexionar sobre la propuesta y poder considerar tus ventajas y desventajas. La propuesta te favorece en más del un 80% y realmente son las dudas sobre si serás capaz de llevar esta nueva responsabilidad laboral como los demás esperan de ti.

Por lo tanto, si es algo nuevo para ti, que por ende nunca habías realizado antes, ¿Qué te dice que no podrás hacerlo ahora si nunca antes lo has intentado? o ¿Qué no tienes permitido equivocarte y que debes de realizarlo de manera excelente a la primera?


Quizás todas estás formas de pensamiento habitan solamente en tu mente, pero lo relevante es que te des la oportunidad en la realidad de demostrarte si es así o no. Al aventurarte a descubrirlo podrás darte cuenta de que ya has estado en este lugar antes, como cuando aprendiste a caminar o hablar, donde tuviste que probarlo para darte cuenta de que podías hacerlo. Lo ideal sería evocar a este tú que se arriesgó a dar sus primeros pasos o decir sus primeras palabras y conectar con esa confianza, seguridad o incluso ese miedo que impulsa para realizar lo que te has propuesto para contigo mismo en el presente.



Darte cuenta de las formas en las que te puedes estar poniendo el pie a ti mismo en la construcción de tu propia felicidad también es una manera de cuidar de ti desde el amor propio. Ojalá que estás 3 señales te ayuden a irlas identificando y continuar en el trabajo de las mismas para que en lugar de ser un obstáculo puedas transformarlos en aliados o un impulso positivo.

Recuerda compartir si te fue de ayuda este contenido o si crees que puede orientar a alguien más. Te espero en la siguiente entrada, gracias por leerme.


Psic. Karen De Lasse

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